¿Te atreves a soñar?
sábado, 29 de octubre de 2016
martes, 25 de octubre de 2016
Ausencia
Ella no dijo nada, absolutamente nada. Cuando le
dijeron que abandonase el equipo, solamente recogió su anillo de plástico, que
siempre dejaba en la mesa nada más llegar, y se fue. Detrás de sí lo dejó todo,
incluidos los ignorantes que no tuvimos una explicación. Quisimos llamarla para
decirle que era broma, pero su ausencia nos arrastró hasta el punto de que
fuimos incapaces de hacerlo. Sin ella no hubo más proyectos. Con su marcha se
escaparon los gatos de la habitación.
domingo, 23 de octubre de 2016
martes, 4 de octubre de 2016
Tan disfrutón
Me gusta que te quedes mirando a un punto fijo, embobado, y que luego me mires sonriente como si no hubiera pasado nada. Pero sí ha pasado. Ha pasado todo: la sonrisa de una niña, una conversación triste, una bicicleta acelerada.
Me gustan tus atardeceres, cuando me coges fuerte de la mano y exclamas que mire el cielo, aunque ya lo estoy mirando. Mira las nubes, tan rosas, tan rosas que subrayan el horizonte.
El sol, apenas un punto ardiente que se precipita sobre las montañas. El contraste; la silueta de los árboles, que todavía tienen hojas, y los pájaros que se cuelgan de rama en rama.
Me gusta que te guste lo sencillo, que seas tan disfrutón con un paseo, o con una película en el sofá. Me gustas; como nuestros dedos entrelazados. Me gustas, escúchame de nuevo, o léeme, no importa, imagina mi voz en las palabras. Me-en-can-tas.
martes, 13 de septiembre de 2016
La culpa
—Te
vas.
Laura
notó que el corazón le palpitaba diferente. Reunió la fuerza
necesaria para mirarle a los ojos. Aquellas pupilas oscuras y enormes
eran tan locuaces que se sintió desnuda. Un puño le impidió bajar
la barbilla.
—Por
favor, por favor.
—Nunca
supliques —replicó él.
Abrió
la mano y la detuvo en su cuello. Aquel movimiento la estremeció. Laura la apartó de su piel para besarla con insistencia, ya perdida en lágrimas,
hasta que él y su mirada temblorosa se dieron la vuelta.
—No
llores.
Pero
la orden se quebró con sus pasos. Alcanzó el bote y la escuchó
correr por el embarcadero. Se precipitó en la nuez que le alejaría
para siempre. No quería decirle lo que en verdad ya habían gritado
sus ojos.
—¡Por
favor!
Sus
lamentos terminaron tan huecos que le penetraron el alma. No querría
volver a tierra. Jamás podría enfrentarse a la culpa de haberla
abandonado sin confesarle que la amaba.
domingo, 21 de agosto de 2016
La lucha de los Juegos
La meta se alcanza hoy, después
de dieciséis días, y además de diecisiete medallas deja tras de sí
el sabor del sueño olímpico. Los Juegos tienen algo mágico,
pues en el esfuerzo, la concentración y las lágrimas de los
deportistas está nuestra propia lucha. Quizá por eso vemos deportes
que nunca antes nos habían llamado la atención, o nos levantamos
del sofá con una extraña inquietud. Ellos han trabajado por lo que
más deseaban, como hacemos cada uno de nosotros en el día a día.
Esa determinación, con sus gritos, sus sonrisas gigantes y sus
lágrimas remueven nuestros propios sueños. ¡Enhorabuena a todos
los campeones!
domingo, 14 de agosto de 2016
Pastel de pera con lavanda
Hay películas que son capaces de
mantenerte en el asiento hasta que se encienden las luces, como
“Pastel de pera con lavanda”. Un filme francés de nombre
irreproducible que te devuelve las ganas de sentir la vida. Tiene la
delicadeza propia de un poema, que se convierte en ternura con la
frase final: “Basada en un cuento de hadas real”. El punto y
final que envuelve una historia de amor y lucha que poco tiene que
ver con la típica comedia romántica. Quizá porque el protagonista
“no es normal”, o porque los versos son sobre el amor hacia la
vida y no solo hacia una persona. Magnífica, sin duda, en la banda
sonora, en la fotografía y en la mirada del espectador, pues desvela
lo que a veces perdemos de vista, que vivimos en un milagro. Un
milagro vislumbrado en las nubes, las flores, el sol, la risa, el
tacto... o en un pastel, un sencillo pastel de pera acompañado de
lavanda.
PD: No veáis el tráiler, no termina de corresponderse con la película.
viernes, 12 de agosto de 2016
Un columpio de guerra
Asía con firmeza las
cuerdas del columpio. Quizá pensaba que el viento, tan suave que apenas movía
las briznas de hierba, podría despertar de pronto y empujarla hacia el cielo.
Esperaba inmóvil, con los músculos tensos y la mirada perdida. Tenía la
expresión del que está sin estar. Le había conmovido la conversación de sus
padres en el desayuno.
Una mariposa se detuvo
en su regazo, poco después echó a volar convencida de que la niña no le
prestaría atención. Ni siquiera esquivó el pájaro que le rozó el pelo.
Papá se iría lejos cuando
acabase el verano. Con Guillermo y Rafael, que hacía poco habían cumplido la
mayoría de edad. La patria agonizaba y el honor les impedía continuar
escondidos por más tiempo.
La niña lloraba sin
saberlo. La luz resplandecía en el filo de sus lágrimas. Papá y los chicos se
irían con el próximo amanecer, vestidos de uniforme, dispuestos a defender una
guerra que estaba perdida.
Le resonaban los gritos
de dolor de su madre, partida en mitad de la cocina, abrazando el suelo como si
en algún momento fuera a desaparecer. Su marido, con el rostro tan serio que parecía
de piedra, era incapaz de consolarla. Los brazos se le habían dormido a medio
camino de su cuerpo tembloroso.
No supo cuánto tiempo
estuvo sentada en aquel columpio que le había regalado papá en su sexto
cumpleaños, pero cuando se bajó, hacía años, alguna vez le pareció escuchar que
diez, que su padre y Guillermo dormían en algún lecho de tierra.
También publicado en:
-El Correo de Andalucía: http://bit.ly/2dTYnSH
También publicado en:
-El Correo de Andalucía: http://bit.ly/2dTYnSH
lunes, 8 de agosto de 2016
El verdadero Apolo de Dafne
Se resistía a
venderla, tan hermosa que era. Rodeó la mesa de herramientas y ocupó un
improvisado asiento de mármol. Desde allí podría contemplarla sin que le viera.
Había noches en que le despertaba su grito de ayuda y se apresuraba en socorrerla,
pero nunca llegaba a tiempo. No podía dejarla marchar, por mucho que estuviese
prometida a otro. Scipiano tendría que esperar. Quizá podía ofrecerle otra
muchacha. Había algunas hermosísimas, tan puras como Dafne. Pero ella era
sagrada, pensaba Gian Lorenzo mientras la observaba en la oscuridad. Dafne era
perfecta. Ni siquiera la merecía un dios. Con ella no había horas. El tiempo
corría, más veloz que nunca, y cuando alguien le sacaba del ensimismamiento, ya
era la hora de comer, o de dormir incluso.
—¿Se encuentra
bien, maestro?
Gian Lorenzo
levantó la mirada, sobresaltado. François le miraba desde la puerta del taller.
Se recompuso de inmediato.
—Esperadme
unos minutos. En seguida estoy con vosotros.
—¿Puedo ver su
obra, señor?
Bernini
asintió con una sonrisa espontánea.
—No tenga
miedo, François —dijo, tomando su muñeca para colocarle la mano sobre la piel
de la ninfa—. Está a punto de convertirse en árbol.
Pero François
no fue capaz de responder. Sus dedos temblaron al recorrer aquella piel suave y
blanca. Quería abrazar a la joven y prometerle que estaría a salvo.
Discretamente se llevó la mano al pecho. ¿Podría haber sido capaz Eros de
clavarle una de sus flechas de oro? El maestro le agarró del hombro para
separarle de Dafne y entonces lo entendió; él era el verdadero Apolo.
| Apolo y Dafne, G. L. Bernini |
miércoles, 13 de julio de 2016
Cuando nos burlan los políticos
Queridos
políticos, se acabó la hora del recreo. Es divertido jugar,
pero hace tiempo que los ciudadanos os miramos desde las aulas con
ganas de continuar la clase. España no se va a levantar sola y
nosotros os hemos escogido para que nos ayudéis a mejorarla.
Ya
está bien de peleas, del tú, pero yo, pero Menganito ha dicho. Nos
prometéis todo lo que queremos, pero a la hora de la verdad priman
los individualismos. Entiendo que el 20-D fue una pequeña revolución
en el Congreso. Entiendo también que se requiere un tiempo para
adaptarse a un nuevo trabajo. Pero lo que no entiendo es por qué
siete meses después estáis orgullosos de burlarnos con las segundas
elecciones y dispuestos a seguir riendo; porque no, las terceras elecciones no
deberían ser una opción.
Quizá
lleváis tanto tiempo en los toboganes que habéis olvidado que un
trabajo requiere un esfuerzo. Porque es muy fácil coincidir con
quienes piensan igual, pero hemos apostado por vosotros precisamente
porque pensáis distinto, porque ¡ojo!, queremos que penséis
distinto, que dialoguéis.
Sin embargo, queridos políticos, cuando os veo tropezar con las
mismas piedras, no puedo evitar preguntarme si hemos votado a futuros presidentes o a niños con berrinche. Ahora que se acerca el acto de investidura, ¿no creéis que es hora de salir de vosotros mismos y pensar en los ciudadanos? Porque os hemos votado... Digo yo que algo tendremos que ver.
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