¿Te atreves a soñar?
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domingo, 14 de agosto de 2016

Pastel de pera con lavanda



Hay películas que son capaces de mantenerte en el asiento hasta que se encienden las luces, como “Pastel de pera con lavanda”. Un filme francés de nombre irreproducible que te devuelve las ganas de sentir la vida. Tiene la delicadeza propia de un poema, que se convierte en ternura con la frase final: “Basada en un cuento de hadas real”. El punto y final que envuelve una historia de amor y lucha que poco tiene que ver con la típica comedia romántica. Quizá porque el protagonista “no es normal”, o porque los versos son sobre el amor hacia la vida y no solo hacia una persona. Magnífica, sin duda, en la banda sonora, en la fotografía y en la mirada del espectador, pues desvela lo que a veces perdemos de vista, que vivimos en un milagro. Un milagro vislumbrado en las nubes, las flores, el sol, la risa, el tacto... o en un pastel, un sencillo pastel de pera acompañado de lavanda.

PD: No veáis el tráiler, no termina de corresponderse con la película.


sábado, 22 de marzo de 2014

Monuments men: una película distinta


¿Habías visto la II Guerra Mundial con los ojos de los amantes del arte? Porque estamos acostumbrados a las películas bélicas, pero no tanto a las bélicas-con-amor-al-arte. “Monuments men” desvela una realidad desconocida, la otra cara de la guerra: imprescindible, intrínseca, nuestra historia, la historia del hombre inmortalizada en pinturas y esculturas.

Cuando vi el cartel del estreno, no pude evitar un suspiro: “Guerra otra vez”. Y qué lejos estaba de tener razón. “Monuments men” rompe los esquemas precisamente porque gira alrededor de un tema del que muchos no habíamos oído hablar. Guerra, sí, pero desde un grupo de hombres que tratan de recuperar las obras de arte de la ambición de Hitler. Y lo más interesante: que fue una historia real.

En 2011 se descubrieron alrededor de 1.500 cuadros de artistas del siglo XX: Picasso, Matisse, Paul Klee, Chagall, Emil Nolde o Kirchner, entre otros; en la vivienda del anciano Cornelius Gurlitt. Obras que adquieren un valor total de más de 1.000 millones de euros. La investigación posterior anunció que este material había sido robado por los nazis y escondido en esta casa de Múnich (Alemania) durante medio siglo. 


Gurlitt no es el único caso. La Asociación de Museos Holandeses presentó un informe en que se anunciaba que 136 de sus obras podían ser herencia del saqueo de los nazis. Otras pinturas secuestradas han ido saliendo a la luz a cuentagotas, la mayoría por motivo de subastas, como “Litzlberg en Attersee”, de Gustav Klimt.

Los monuments men existieron: George Stout, James Rorimer, Walter Hancock, Richard Balfour, Robert Posey y Lincoln Kirstein, fueron algunos de estos valientes hombres que aceptaron participar en la guerra para rescatar la historia del arte.

“Monuments men” asombra. Con un buen reparto y aunque un poco lenta, ha encontrado un tema poco explotado que hacen de ella, sobre todo, una película distinta a las que estamos acostumbrados.



miércoles, 19 de marzo de 2014

Ocho apellidos vascos: para reírse




¿Qué hace reír más que los tópicos? Porque ver una exageración de nuestras costumbres es tan divertido como las caras de Dani Rovira o la actuación de Karra Elejalde en “Ocho apellidos vascos”. Una comedia para desconectar, para reírse, para salir con una sonrisa del cine. Una película española muy distinta a las que le preceden. Un recuerdo de la francesa “Bienvenidos al Norte” (2008), de Dany Boon, y de la italiana “Bienvenidos al Sur” (2010), de Luca Miniero.
Emilio Martínez Lázaro se une a la tríada de los tópicos... y triunfa. En lo que lleva en taquilla, su película se ha convertido en la número uno. No han faltado los aplausos y las buenas recomendaciones, pero tampoco las críticas. El diario Gara ha protestado por el reparto, pues los actores que hacen de vascos no lo son, y han extrapolado el argumento para hacer una crítica ideológica.
Lo cierto es que quien quiere reírse, se ríe. Y con un plus los del sur y los del norte, que con sus más y sus menos, algo se identificarán con la película. En el acento, en la apariencia, en los chistes, en las relaciones sociales o en el clima. Desconectemos un rato, ¡y a divertirse!



martes, 28 de enero de 2014

Sexo en Wall Street

Nunca me había aburrido tanto en una película. Y no tuvo nada que ver el cansancio de un día de trabajo. Le daré un poco de publicidad al “Lobo de Wall Street”, aunque no sea muy afortunada, porque a mi me hubiera gustado una advertencia antes de pagar por ella, que alguien me hubiera dicho que el trailer era un espejo mal enfocado, que de grandiosa solo tiene la actuación de Leonardo DiCaprio y que puede resumirse en tres palabras: pornografía, drogas y corrupción.

No hay más. Pornografía, drogas y corrupción. Porque entiendo que haya escenas de sexo, pero no tantas como para aburrirte. Desde que empieza y hasta que acaba, como si fuera el hilo conductor. ¿Que ese mundo solo se entiende con el apetito sexual? Pues muy bien, me parece estupendo, pero no hace falta ser tan explícito. O por lo menos tan explícito en todas las escenas. Prostitutas, tríos, más prostitutas, orgías, de nuevo prostitutas, infidelidades, etcétera, etcétera, todo lo que uno quiera imaginar.

Lo que me molesta no es que sea pornografía encubierta. Quien quiera verla, pues adelante. Lo que me enfada es que no te lo dejen más claro en el trailer, en los carteles o en la sinopsis, o donde se quiera, pero en algún sitio.

Esperaba más que sexo de una película tan en boca de todos y me he llevado una decepción. Tres horas medio dormida, medio asqueada y con el móvil sin batería. Porque son tres horas de lo mismo. Y quizá el problema sea mío, por esperar algo más, pero me habría gustado saber de qué iba realmente. Solo eso, para no sentirme engañada.