¿Te atreves a soñar?
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sábado, 3 de mayo de 2014

Mírame



Mírame, solo para saber que estoy viva.


Ilustración: Blanca Rodríguez G-Guillamón.
Técnica: Grafito, tinta y sanguina.


domingo, 16 de febrero de 2014

Vainilla y sal

Olía fuerte a pintura y aguarrás y, cuando soplaba el viento, también al incienso de vainilla que Lucía encendía en el alféizar. Goteaba el grifo abierto por el último niño, tan pequeño que no alcanzaba a cerrarlo bien, y en la radio sonaba un antiguo éxito del pop español.
En el caballete más próximo a la ventana, Diana pintaba un paisaje de playa. Dos barcas y un mar tranquilo. Afiló el lápiz azul y lo dirigió a la línea del horizonte. Le cosquilleaba la emoción de saber que aquel era su primer cuadro a pastel. Había saltado de los blancos y negros del carboncillo a una pintura de colores suaves. Unos colores tan suaves que con ellos era capaz de sentir la arena entre los pies y el sabor de la sal. La brisa, las gaviotas y el golpe de las olas contra las maderas de la embarcación. Ella descalza, con los vaqueros remangados bajo las rodillas y las mejillas rojas por el sol. Ella niña. Ella feliz.
Lucía señaló un tropiezo de la pintura y Diana le cedió el lápiz azul.
‒Más suave, más suave. No aprietes tanto. El interior de la ola debe confundirse con la anterior. Haz un difuminado en la parte de dentro. Aquí, aquí, ¿ves? Muy bien. Así, estupendo.
Más suave, como una caricia enamorada. Más suave y más claro. Diana cerró los ojos y respiró hondo, quería recordar aquel mar por el que corría tantos veranos, por el que había paseado muchos atardeceres y al que le había confesado sus secretos.
Cambió a la tiza verde y salpicó la masa azul. Así eran las aguas frías en que se sumergía cuando picaba el sol. De nuevo olor a vainilla y quizá también a sal. Quizá, solo quizá.


‒¿Estás bien? ‒escuchó que preguntaba Lucía.
Abrió los ojos y se secó las mejillas. La profesora le acarició el pelo y se inclinó sobre ella.
‒Te está quedando muy bien. ¿Quieres hacer un descanso y nos tomamos un café?
Diana asintió y dejó los colores en la caja, desactivó los pestillos de su silla y empujó las ruedas por el pasillo del aula. Observó de reojo el niño del sombrero de paja que pintaba Francisco, y los monigotes del pequeño Juan. Dejó atrás el lienzo amplísimo de la talentosa Alejandra y entró en el cuarto, más estrecho, del café. Lucía le sirvió una taza y se sentó frente a ella. No dijo nada y simuló distraerse con el humo de la bebida.
Diana preguntó por la última exposición de su profesora y terminaron discutiendo sobre las obras del museo que acababan de abrir en el centro histórico de la ciudad. Se rieron de las ocurrencias del más pequeño de los alumnos, que había dibujado en la pared con óleo y decía que quería ser como Leonardo da Vinci, y luego regresaron a sus cuadros. Diana contempló su mar, su playa, su pasado, y se concentró en el olor a pintura, a aguarrás, a vainilla y a sal.


Ilustración: Blanca Rodríguez G-Guillamón

sábado, 6 de octubre de 2012

El atrapasueños


Grafito y carboncillo (2012)

Quien cree en la magia, la encuentra siempre. Yo he recuperado una sensación preciosa al retomar la pintura. Nunca la dejé, en realidad, pero mientras estudio encuentro poco tiempo. Por eso, haberme detenido unos días  en los trazos de este rostro, me han devuelto una alegría especial. Cuando te vuelcas en tu pasión, no importa qué esté pasando a tu alrededor, porque estás siendo feliz. Y lo importante es eso, ¿no? ¿No es lo que buscamos todos? La felicidad se compone de detalles, de instantes, de una mirada, de una sonrisa, de un gesto... Y lo más bonito es que esos momentos te sorprenden cuando menos te lo esperas. 

Os guste más o menos Mago de Oz, no dejéis de ser atrapasueños de vuestras propias ilusiones y luchad por hacerlas realidad.

miércoles, 1 de agosto de 2012

martes, 24 de julio de 2012

Mario, recién nacido.


Durante esta semana he estado dando vida a algunos de mis personajes. En esta entrada os presento a Mario, gran deportista y pintor.

martes, 17 de julio de 2012

¡A la aventura!

Aunque la calidad de la imagen no es demasiado buena, os he escaneado un dibujo que hice para todos los chicos y chicas que ahora están de campamento. 
¡Espero que no abandonéis nunca el espíritu de la aventura! Atreveros a descubrir los secretos de este mundo, que son muchos y muy variados (aunque a veces dejemos de verlos).

domingo, 19 de junio de 2011

Insomnio, II



"...Con desesperación, abandonó las sábanas y se sentó en su mesa de estudio. Abrió su cuaderno de dibujos y contempló el rostro de aquella mujer. La oleada de rabia se suavizó y se sorprendió acariciando los rasgos de grafito. Quizá no era la más hermosa, ni la más inteligente, pero había sido la única capaz de besar su corazón. "Está prohibida, está prohibida", le recordaba su conciencia con un grito sordo.

Apartó el boceto y suspiró. El insomnio sería la primera prueba que testificaría contra él. Se frotó los ojos y los cerró con fuerza. El agotamiento le impedía pensar con claridad. Regresó a la cama y enterró la cara en la almohada. Ya no le daría más vueltas, sólo tenía que evitar cruzarse con ella y continuar los estudios. En algunas semanas se habría olvidado de aquella mirada y de sus labios. También tendría que quemar el dibujo, si alguno de sus compañeros lo encontraba podría ser gravemente acusado.

Presionó sus párpados, ya decidido, a pesar de que temía aquel instante de inconsciencia. Sabía que podría asaltarle una pesadilla por ser descubierto, pero sufriría igualmente si soñaba que ella bailaba de nuevo, esta vez sólo para él..."