¿Te atreves a soñar?
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lunes, 19 de enero de 2015

El mal del folio en blanco

Dicen que el folio en blanco es terrible, que lo contiene todo en su nada y que puede resultar demasiado grande. No es cierto. El folio en blanco es una oportunidad. Lo terrible es no saber enfrentarlo, o abandonarlo antes del punto y final. Escribir es una tarea difícil. Hace falta tiempo y requiere un esfuerzo mental. ¿Que a los genios le nace la palabra de seguido? Mejor para ellos. Escribir, igualmente, es un sendero arduo donde se hacen la zancadilla la ortografía, la gramática y la expresión.

El problema es que a escribir se aprende leyendo. No hay más truco ni más secreto que este: que un buen escritor baila con las letras porque tiene confianza con ellas, que ha pasado horas conociéndolas en las páginas de las novelas, libros o periódicos; que ha sido cómplice y amante antes que escritor. La fórmula está en el plato de todos, aunque aún así el Centro de Investigación Sociológica (CIS) evidencie que en España el nivel de lectura es bajo. En la encuesta publicada este enero, el 35% de la población preguntada reconoció no leer “casi nunca” o “nunca”.

¿Cómo no vamos a temer el folio en blanco si en España no se lee? ¿Cómo vamos, si quiera, a gobernar, o a saber gobernarnos? Que un 35% de españoles apenas lean, es escalofriante. No sólo porque la industria editorial se atropelle en ventas, sino porque leyendo se aprende a pensar y a escribir, se conocen otros puntos de vista y otras culturas.

Peter Callesen

Leer nos enseña que no somos el ombligo del mundo. Porque cuando no leemos podemos pensar que nuestros problemas son los más grandes, que nuestra opinión (si es que sin leer se puede formar alguna) es la única válida y que lo que se sale de nuestro radar no es importante. Los datos no pueden cuestionarse, son los que son: un 35% de encuestados que “casi nunca” o “nunca” abren un libro y liderazgo de la popularmente llamada “telebasura”. Así, por ejemplo, el viernes 16 de enero, “Sálvame Deluxe” se ganaba el tercer puesto en las listas de audiencia con 2.737.000 espectadores.

Leer, y en consecuencia escribir, supone detenerse y pensar. “Sálvame Deluxe”, por seguir con el ejemplo, es en cambio un formato de entretenimiento fácil, de consumo rápido y donde no tiene cabida la reflexión.

Me resisto a acostumbrar los ojos a las faltas de ortografía o a resignar los oídos a las conversaciones huecas. Un folio en blanco no es un enemigo. A un folio en blanco le queda todo por escribir. Pero si no leemos ni nos atrevemos a enfrentarlo, quedaremos suspendidos en una nube de anarquía lingüística. Espero que no nos acabemos estrellando.

viernes, 6 de julio de 2012

Lo que hace el amor

Hay quienes me han preguntado, no sin cierta burla, que por qué escribo, por qué le dedico tanto tiempo a una actividad que no me llevará a ningún sitio, por qué me paso horas frente a una hoja en blanco para anotar unas cuantas líneas. Yo sólo les pregunto por qué han orientado su vida como lo han hecho: hacia la educación, los viajes, la moda, la medicina, la familia... hacia cualquier dedicación o trabajo.
Entonces, las respuestas son variadas:
“Porque era lo que me tocaba”, “Porque es lo que me gusta”, “Porque no encontré nada mejor”, “Porque necesitaba dinero”... Por un sinfín de motivos más o menos personales.
Y a mí me advierten lo mismo: “No creas que puedes vivir de la escritura. Sólo uno de 100 lo consiguen”.
Pues sí, no es sencillo. Hay que dedicarle muchas horas a la lectura, a la crítica, a la creación. Hay que saber escuchar y ser capaces de liberar a los personajes. Hay que creer que la imaginación tiene vida y ser consciente de la responsabilidad que conllevan tus palabras. Escribir no es salpicar de letras una hoja y decir lo primero que se te ocurre. Escribir es pensar, es sentir, es conversar, y requiere formación y talento.
Pero nada de lo que se hace con el corazón cae en saco vacío. Lo que inspira el amor, vale la pena.
No todas las buenas novelas se convierten en bestseller, y no todos los bestseller son buenas novelas, pero conseguir esa categoría no es lo primordial de la profesión de escritor. Es el hecho de que puedas ayudar a otras personas lo que le da sentido. Ayudar, o divertir, o recordar, o acompañar. Sin el lector, no termina de desatarse la magia de la creación.
Lo mismo ocurre con el resto de trabajos. No importa que digan que sólo uno de 100 logra realizar su sueño. Sí lo quieres, aprende a desarrollarlo. ¿Por qué tú no vas a ser ese uno? Un dibujante, un médico, un astronauta, un piloto, un dentista, un militar, un bombero, un repostero, un transportista, un empresario, un fotógrafo, un publicista, un investigador, un músico, un director de cine... Cualquiera que sea tu aspiración.
Será difícil, posiblemente, pero también será un camino agradecido. Es importante que, hagas lo que hagas, tengas presente al que te habla, para que puedas atenderle. Mira, abraza, escucha, acompaña y anima al que confíe en ti, porque te estará dando algo muy valioso, que es su cariño, pero también recibe al que no cree en ti, porque aprenderéis a superar vuestros propios límites.