¿Te atreves a soñar?
Mostrando entradas con la etiqueta Viajar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viajar. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de mayo de 2018

Karaoke

Había tres cabinas transparentes. La primera la ocupaba una chica que se ataba los zapatos. Las otras dos, jóvenes atentos a una pantalla. 

Los descubrimos, solo era evidente en diagonal, con un micrófono en la mano y los auriculares dictandole las notas de una canción de pop china. 

Y aunque sus espaldas no dejaban de ser escaparate para los transeúntes, habían logrado desaparecer por unos minutos del laberíntico metro en hora punta.


lunes, 6 de marzo de 2017

Un te quiero


Se puede decir de muchas formas, por ejemplo con dos postales en el baño. Así, de pronto un par de manchas de color que no encajan entre tanto blanco. Cinco niños paseando en búfalo y la sombra de un pescador junto al lavabo.


sábado, 4 de marzo de 2017

El monje niño


Lo último que viste de aquel país era una hilera de niños monjes. Caminaban uno detrás de otro abrazados a un cuenco negro. El más pequeño se descolgó del grupo y al romper la línea, los demás se paralizaron. Miraron en silencio cómo se dirigía hacia ti.

Tenía los labios prietos, la cabeza rasurada, los ojos nublados. Dejó en el suelo el recipiente donde los fieles habían guardado la que sería su comida y se detuvo con los brazos caídos.

No dijiste nada, pero estuvisteis por lo menos cinco minutos conectados. Luego el niño recogió el cuenco y regresó. No giró la cabeza cuando reanudaron el paso. Tampoco volviste a saber de él, por supuesto. Desaparecieron sus túnicas rojas y alguien te dijo que había arrancado el autobús.


SQ


viernes, 24 de febrero de 2017

Tanaka

Entrasteis en la escuela como alumnos rezagados. Teníais la misma curiosidad que los niños, que os miraban con la boca abierta desde sus bancos de polvo. 

El idioma os resultó familiar -por fin algo familiar en la tierra de las pagodas- y simplemente seguisteis el camino. Te sentaste en un pupitre y un enano sonrió. Le dijiste: vamos a estudiar juntos. E hiciste los deberes de inglés como si fueran responsabilidad tuya.

Tenían en los mofletes, extendida en círculos, una crema color ocre. Hundiste el dedo en la piel pintada. Tanaka, explicó el niño. ¿Qué tenía, cuatro años? Así se protegían del sol.

Tanaka, repetiste. Se rió de tu pronunciación. Tanaka.

La profesora no interrumpió la clase, para ella los curiosos no eran novedad, pero los pequeños se lanzaron a la puerta para despediros. Querían demostraros con orgullo lo rápido que aprendían y alzaron los pulgares como vosotros habíais hecho delante de la cámara.


SQ

jueves, 16 de febrero de 2017

El lago de los pueblos flotantes


Os dieron un colchón y una manta por poco dinero y no tuvisteis tiempo de comentar el día. Necesitabais esas horas de sueño después de treinta kilómetros a pie. Y al despertar, apareció un punto rojo en el cielo.

Doblasteis las mantas y de nuevo la mochila sobre los hombros. Ibais camino del lago Inle, el de las poblaciones flotantes. Y de pronto, sobre la barca, cambiaron las normas del Universo.

Las mujeres paseaban de lado a lado sobre las aguas, por puentes que parecían inestables pero aguantaban. Y los hombres pescaban haciendo equilibrio sobre un extremo de la barca. Remaban de una forma curiosa, enganchando la pierna al palo hundido.

Del lago podía surgir cualquier cosa: tomates, templos o un pueblo entero. Os lo explicó el guía, que medía metro y medio y era muy simpático. Este año quiere empezar la universidad y ha estado ahorrando mucho dinero, contaste.

Luego llegó la noche y había muchas estrellas. Todo el cielo era de estrellas. Así, una le daba la mano a la otra, y la otra a la otra, y así hasta el infinito. Porque en el monte, donde os tumbasteis, no había otra luz.


SQ

viernes, 10 de febrero de 2017

Palomas y pagodas


Eran nueve cables eléctricos curvados por palomas. No sé si querías decirme que la ciudad era sucia o simplemente te hacía gracia. Probablemente llamaste a los demás: mirad qué de ratas voladoras.

En Naipyidó también había cientos, aunque allí saltaban unas sobre otras hasta adoptar la forma de gigante. Lo sé porque me grabaste un vídeo y me reí mucho.

Así que palomas. Palomas y pagodas, como un trabalenguas. Templos dorados donde las mujeres barren en línea y no están permitidos los zapatos. Oh, eso me pareció divertido. Aunque me cuesta creer que haga tanto calor cuando aquí hace tanto frío.


SQ